29 December 2007

Season's greetings!



Jijijiji… On és el Rudolf? Pobrets!

Chladni patterns

This isn't mine, but it's along another line I've been working on and it's giving me some ideas! Good, isn't it?



For more information, please see Chladni Patterns for Violin Plates and History of Chladni's Law. The author of this marvellous blog is, at present, far too lazy to make further efforts to explain this strange phenomenon.

28 December 2007

Experiment results!

The following experiment was performed on this patient long-suffering cress to evaluate the effects of different types of music on growing things without minds. Thus, they were allowed to germinate in the dark for 24 hours and then they got the rare privilege –for vegetables, that is– of listening to music for two days, three hours a day, and not very loud, either. More music or a louder volume would have harmed them, regardless of the type of music. The first group listened to the Bach violin concertos three times in a row every day; the second group grew in silence, like good children, as a control group; and lastly, the third group listened to Deer Dance (System of a Down). I saw them pulling nasty faces at me; I wonder why.

By the way, please ignore the Aldi yog pots!


Classical...



Silence -paradox as this may seem in my house-...



And Rammstein, poor things!


And now the Troublesome Three:


There.

14 December 2007

La playa de la felicidad

Una concha. Y otra un poco más allá. El esfuerzo de salir a recogerlas todos los días se había convertido en instintivo con el paso del tiempo y a él no le importaba lo más mínimo.

Cada mañana se levantaba antes que nadie y salía acompañado por el primer crepúsculo del alba, en dirección a la playa. Siempre iba a la misma, pues no conocía ni había sentido la necesidad de conocer otra. No se trataba de una playa cualquiera… Era su playa.

Sentir la arena en sus pies descalzos, percibir el balsámico olor salado del océano a la vez que escuchaba el rítmico y suave vaivén de las olas muriendo en su playa para renacer una vez mas en el seno del mar. Sólo conocía otra sensación mejor, y esa sensación era la que poseía su cuerpo y su alma cada vez que recogía conchas. Hacerlo era su pasión.

Tras su paseo por la orilla del mar, durante las mañanas trabajaba las conchas en su casa: hacía figuras colocándolas de distintas formas o dibujaba variados motivos en la superficie. Por las tardes acudía a la plaza del pueblo y sacaba un dinerillo de ellas, lo suficiente para sobrevivir sin problemas. Pero no todas las conchas llegaban a conocer la plaza, pues las mejores estaban destinadas a permanecer en el hogar de nuestro personaje, para su deleite y satisfacción personal.

Así pasó los años, concentrado en su única y a la fuerza pero con gusto preferida rutina, hasta que un día no encontró conchas en su playa. Buscó y rebuscó por toda su extensión, cavó y revolvió la arena, levantó e inspeccionó cada una de las piedras del roquedo… Pero resultó inútil, no quedaba ni una.

Más desanimado que nunca, volvió a su casa para vivir su sufrimiento en silencio y soledad, únicamente acompañado por las antiguas conchas que, no sabía porqué, nada significaban ya para él. Había perdido su felicidad diluida en el mar esa misma mañana y no parecía posible que volviera acurrucada en los espumosos brazos de las olas.

No sabía que en el otro extremo del pueblo le esperaba una playa de arena más fina, olas más melódicas y conchas más hermosas.

Atrapado en su tristeza y a pesar de la continuada ausencia de las conchas, él decidió no romper con su costumbre. Todos los días paseaba por su playa tras la llamada de los primeros albores matinales, manteniendo la esperanza de volver a encontrar la verdadera y única fuente de su felicidad.

En cierta ocasión, un vecino que conocía su problema le habló de la existencia de la otra playa. Emocionado, el hombre acudió hasta el lugar indicado. Una vez allí se quitó las chanclas para sentir la arena, afinó el oído con el fin de escuchar el cántico de las olas y aguzó la vista en pos de las nuevas conchas esparcidas por doquier.

Pero nada era como antes. A las plantas de sus pies no les agradaba la textura de esa arena, el ir y venir de la corriente marina no inspiraba a su mente y las conchas… Ésas no eran sus conchas. Todo podía ser mejor para el resto del mundo, pero estaba claro que no era así para él. Ésa no era su playa.

Por ello volvió desilusionado a su casucha, esperando al siguiente amanecer para volver a la playa de siempre. No sabía porqué, pero estaba convencido de que algún día las conchas volverían a aparecer en ella.

Convirtió la esperanza en bastón y en él se apoyaba día tras día, hasta que misteriosamente un amanecer sus anheladas expectativas se hicieron realidad: una inmaculada concha de simetría perfecta yacía delicada y a la vez firmemente sobre la recién mojada arena. Muy atrás quedaba el último momento en el que semejante belleza se había apoderado de todos sus sentidos.

Pero tenía miedo… ¿Y si la agarraba en ese momento y toda la magia desaparecía? ¿Y si se volvía a hacer ilusiones con ello y las conchas volvían a desaparecer? ¿Podría soportarlo? ¿Supondría ésta la última oportunidad que su playa le brindaba?

Sin apenas tiempo para pensar y a través de un acto reflejo acabó apoderándose de la concha. Era estúpido pensar que disfrutar de ese momento pudiera interferir en el futuro. Su conciencia estaba tranquila y la felicidad envolvió su percepción de la vida… Una vez más.

Carlos Romero

6 December 2007

La poma escollida

Alidé s’ha fet vella i Lamon és vellet,
i, més menuts i blancs, s’estan sempre a la vora.
Ara que són al llit, els besa el solellet.
Plora Alidé; Lamon vol consolar-la i plora.

–Oh petita Alidé, ¿com és que plores tant?
–Oh Lamon, perquè em sé tan vella i tan covarda,
i sempre sec, i envejo les nores treballant,
i quan els néts em vénen em troben tan gelada.

–I no et sabria péixer com en el temps florit
ni fondre’t l’enyorança dels dies que s’escolen,
i tu vols que t’abrigui i els braços em tremolen
i em parles d’unes coses on m’ha caigut oblit.

–Lamon fa un gran sospir i li diu: –Oh ma vida,
mos peus són balbs i sento que se me’n va la llum,
i et tinc a vora meu com la poma escollida
que es torna groga i vella i encara fa perfum.

–Al nostre volt ningú no és dolç amb la vellesa:
el fred ens fa temença, la negra nit horror,
criden els fills, les nores ens parlen amb aspresa.
¿Què hi fa d’anar caient, si ens ne duem l’amor?

Josep Carner

Iteración

La noche se despierta, soñolienta, derrotada finalmente. Otro mundo se levanta cegado por la oscuridad de mil faros mentirosos, y de las mentiras te llega el rumor…

Sabes que este color es tan sólo una atadura, lo poco de bueno, y debes vencerlo. Demasiado gris, sólo hay otro color. Sales y lo pisas, es la muerte de los árboles, oyes cómo canta la estación asesina. No consigues llegar a ningún lado, tendrás que volver a bajar. Vuelves al túnel de cada día, que aún parece sin salida. Otra vez, aún pareces ir más lento que los demás, pero hay que llegar…

El sueño se rompe, vuelve la realidad, el gris no es una pesadilla, sigue ahí.

Entras. El mundo se llena de ceros y unos, unos y ceros, estos y otros, todos parecen iguales, hasta el final.

Sales. Siguen ahí, pero en silencio, son los mismos, pero no hablan. Vuelves al gris, y vuelve a llover, es el tiempo que llora su crimen.

Llegas. El mundo cierra su telón, vuelven las luces mentirosas. Vuelves a tu gris, miras afuera, más gris. Pero no te rindes, pronto cambia de color…

Y la noche vuelve a vencer…





4 December 2007

Whisper of Angels

I was yours before the first morn broke,
Before the sun that woke the earth…
And I was yours before rain kissed the ground,
Before the first dawn's sound was heard.

I'll be the whisper of angels,
And I'll be the frost on your glass
And I'll be the shadows at twilight;
I'll be your first, your last.

I'm the rush – the fire in your veins,
Across the desert plains I ride;
I'm the ache the sound that midnight makes,
A streak of star across the sky.

I'll be the whisper of angels,
And I'll be the frost on your glass
And I'll be the shadows at twilight;
I'll be your first, your last…

Amy Sky

7th Symphony “Leningrad”, Shostakovich, To My Sister

No, sister. It’s not ugly. It’s just not pretty, either… It’s difficult to listen to. What the Americans would call “different”. See? It’s not so bad. Listen. I know it’s not what you’re used to, but this, bearing in mind the fact that it was written in the 1940s, is pretty tidy and organised. Listen…

Do you remember how it started? It started with something that sounded like a tight and tense chaos that seemed to go nowhere. With my weird and wonderful musical synesthesia, I can tell you it’s a no-good mix of brown and red triangles and squares, with lots of pointy edges everywhere. Where does all that go? The menacing basses and the annoying high pitches, plus the occasional gentle and compelling moments, all melt slowly into silence, almost. It’s not silence. If, after the birdie-piccolo and violin are done, you turn the volume way up loud, you will hear drums and pizzicato strings quietly announcing the next theme, as a warning or premonition; but you will only hear this if you listen very closely. It’s always the same. Most people only hear the big noises when things are actually happening, but that’s because they don’t pay attention to detail when these things are being subtly announced.

Then the flute is the first to come out with enough nerve to say things out loud. (Dear flutist sister, this, somehow, doesn’t surprise me…) It starts on its own, timidly and almost fearfully, but with a hint of happiness, because it’s saying what’s on its mind at last, loud and clear, for everyone to hear. Soon one by one everybody else joins in, so that what started as a shy try ends up in a noisy and full-blown triumph.

You will have noticed that there’s a place where the bassoon copies exactly what the oboe says. This is like real life, too, just like the whole thing. There will always be someone ready to mock and poke fun at everything, even the most serious matters.

Now the whole orchestra has plunged into the theme. It treads firmly and surely, yet you will surely hear troubles and worries in the background, no matter how successful the process has been. For it has been successful: it started with chaos, then a plaintive and lonely voice in the middle of nowhere, and see what it is now!

Now, sister, you don’t have to listen to all I say. You must make up your own opinion. But I tell you, this isn’t pretty. I told you before that it’s a picture of chaos, bombs and destruction. There are other things after what I’ve been talking about: the triumphant march ends abruptly and then another theme takes its place, and there are other movements, too… but it is not pretty, believe me. Shostakovich himself once said that “this music is about terror, slavery, moral decay”. Listen!