Showing posts with label Philosophy/Filosofia. Show all posts
Showing posts with label Philosophy/Filosofia. Show all posts

19 February 2013

Projecte Catsworth

Com alguns de vosaltres sabeu, he decidit emprendre una iniciativa recentment que, la veritat, no sé com acabarà. (Comencem bé!)

En ser des de ben petita bilingüe catalana i anglesa, mai m'havia preocupat gaire que la gran majoria de la informació la trobava en anglès. De fet, acostumo a buscar les coses en anglès directament des de fa força temps.

Últimament, però, m'he adonat que algunes de les coses que he après en anglès últimament, en català ni hi són, a la xarxa, o bé no hi són amb la mateixa qualitat o varietat.

Tot i que és innegable que les coses estan en anglès en la major part de les fonts d'informació, i que és la lingua franca d'aquests temps que corren, no crec que el català (o qualsevol altra llengua, però resulta que la meva és la catalana... coses de la vida!) sigui menys que l'anglès, o que un hagi de saber parlar anglès per poder sobreviure.

Per tant, he decidit que si aprenc o llegeixo coses interessants que després veig que no hi són en català, les traduiré, resumiré i publicaré aquí en el marc del que anomenaré, de moment, Projecte Catsworth. No és gaire més que el que faria normalment de posar-ho en anglès directament, o de deixar un enllaç; però a partir d'ara intentaré fer aquesta miqueta extra. De moment, ja tinc publicats una petita ressenya històrica sobre St. Valentí i una explicació de per què hi ha tant aire a les bosses de patates xips.

El nom "Catsworth" se'm va acudir un bon dia, així, sense veure'l venir. Pretén abreujar "Catalan is worth it" (el català val la pena en anglès, irònicament!), i a les meves orelles té una sonoritat prou elegant, com d'operació militar o de cognom de la noblesa. Fins que en trobi un de millor, així es queda!

Logo corporatiu

4 July 2011

Lliçons del Q5

Les assignatures que vaig fer al Q5 eren Termotècnia, Elasticitat i resistència de materials, Electrotècnia, Mecànica de fluids i Fonaments d'enginyeria elèctrica. Maco i interessant. Això no obstant, aquí teniu algunes de les coses més valuoses que vaig aprendre, que sembla que hi tinguin poc a veure.

El client sempre mana. Frase d'un professor tutor meu i que vam haver d'aplicar a una altra assignatura. Vam haver d'aprendre (a bufes) a baixar-nos del burro més d'una vegada i donar justament el que se'ns demanava fins i tot quan sabíem que hi havia maneres millors de fer-ho. Una lliçó dura i de la qual no me n'he acabat de convèncer.

Qui no plora, no mama. Molt gran, aquest professor, molt gran. Aquesta frase em va salvar de repetir-ne una. En sabia la teoria però aquí em va acabar de quedar clara la pràctica!

L'arc sempre tens aviat es trenca. Gaius Juli Fedre. A aquest li hauria d'haver fet més cas.

Dime con quién andas, y te diré si aprobarás. Sí senyor! Gràcies, companys! =)

No siempre lo urgente es lo importante. Fito y los Fitipaldis, hehe... Gran veritat!

11 December 2009

La entropía y la generación de entropía en la vida diaria

La entropía se considera como una medida del desorden o desorganización en un sistema. Del mismo modo, la generación de entropía es una medida del desorden o desorganización generados dentro de un proceso. El concepto de la entropía no se emplea en la vida cotidiana tan ampliamente como el concepto de la energía, aunque la entropía se aplica con facilidad a diversos aspectos de la vida diaria. La extensión del concepto de entropía a campos no técnicos no es una idea nueva, ha sido tema de varios artículos e incluso de algunos libros. A continuación se presentan varios acontecimientos ordinarios y se muestra su relevancia en relación con el concepto de la entropía y de la generación de la misma.

La gente eficiente lleva vidas de baja entropía (altamente organizada). Ellos tienen un lugar para todo (incertidumbre mínima) y requieren energía mínima para encontrar algo. En cambio, la gente ineficiente son desorganizadas y llevan vidas de alta entropía. Les toma minutos (si no horas) encontrar algo que necesiten, y es probable que creen un gran desorden cuando lo buscan puesto que lo más probable es que conduzcan la investigación de una manera desorganizada. La gente que lleva estilos de vida de alta entropía siempre está corriendo pero nunca llega a ningún lado.
Es probable que el lector observe (con frustración) que ciertas personas parecen aprender más rápido y recordar bien lo que aprenden. Se puede llamar aprendizaje organizado o de baja entropía. Estas personas hacen un esfuerzo consciente para archivar la nueva información de manera apropiada, la relacionan con su base de conocimiento existente y crean una sólida red de información en sus mentes. Por otro lado, la gente que conforme al estudio arroja información dentro de sus mentes, sin ningún esfuerzo para asegurarla, puede pensar que está aprendiendo. Ellos están condenados a descubrir otra cosa cuando necesite localizar la información, por ejemplo durante una prueba. No es sencillo recuperar información de una base de datos que está, en cierto sentido, en la fase gaseosa. Los estudiantes que tienen lagunas durante las pruebas deben reexaminar sus hábitos de estudio.

Una biblioteca con un buen sistema de clasificación y catalogación se considera una biblioteca de baja entropía debido al alto nivel de organización. Del mismo modo, una biblioteca con un sistema pobre de clasificación y catalogación es una biblioteca de alta entropía debido al elevado grado de desorganización. Una biblioteca que no tenga sistema de catalogación no es una biblioteca, puesto que un libro no es valioso si no puede encontrarse.

Considere dos edificios idénticos: cada uno tiene copias idénticas de un millón de libros. En el primer edificio los libros se apilan uno encima del otro, mientras que en el segundo edificio están altamente organizados, clasificados y catalogados para fácil referencia. Es probable que no haya duda de a cuál edificio entrará un estudiante para consultar cierto libro. Sin embargo, alguien podría argumentar que desde el punto de vista de la primera ley estos dos edificios son equivalentes ya que la masa y el contenido de energía de los dos son idénticos, a pesar del alto nivel de desorganización (entropía) del primer edificio. Este ejemplo muestra que cualquier comparación realista debe incluir el punto de vista de la segunda ley.

Dos libros de texto que parecen ser idénticos debido a que ambos cubren básicamente los mismos temas y presentan la misma información en realidad pueden ser muy diferentes, depende de cómo abordan los temas. Después de todo, dos automóviles que parecen idénticos no lo son si uno recorre la mitad de millas que el otro con la misma cantidad de combustible. De igual manera, dos libros aparentemente idénticos no lo son tanto si requiere el doble de tiempo aprender un tema con uno de ellos que con el otro. De ese modo las comparaciones que se hacen con base en la primera ley es posible que estén sumamente equivocadas.

Tener un ejército desorganizado (alta entropía) es lo mismo que no tener nada. No es una coincidencia que los centros de comando de cualesquiera fuerzas armadas se encuentran entre los blancos fundamentales durante una guerra. Un ejército compuesto por diez divisiones es diez veces más poderoso que diez armadas consistentes cada una en una sola división. De igual manera, un país que se compone de diez estados es más poderoso que diez países, cada uno integrado de un solo estado. Estados Unidos no sería un país tan poderoso si hubiera cincuenta países en su lugar en vez de un solo país con cincuenta estados. El nuevo mercado común europeo tiene el potencial como para ser la nueva superpotencia económica. El viejo cliché “divide y vencerás” puede ser parafraseado como “aumenta la entropía y vencerás”.

Se sabe que a la fricción mecánica siempre la acompaña la generación de entropía, y que así se reduce el rendimiento. Es posible generalizar esto para la vida cotidiana: la fricción con los compañeros en el lugar de trabajo está condenada a generar entropía y, en consecuencia, a afectar adversamente el rendimiento. El resultado será una reducción en la productividad. Hay esperanzas de que algún día se establezcan algunos procedimientos para cuantificar la entropía generada durante actividades no técnicas y tal vez, incluso, para señalar sus fuentes primarias y magnitud.

También se sabe que la expansión libre (o explosión) y el intercambio de electrones incontrolado (reacciones químicas) generan entropía y son altamente irreversibles. De igual manera, abrir la boca sin ninguna restricción para soltar palabras de enojo es altamente irreversible cuando esto genera entropía, y puede provocar un daño considerable. Una persona que se enoja con facilidad está condenada a perder.

Extret íntegrament del Çengel and Boles. No està gaire ben traduït però com que no tinc els drets m'estalvio la feina...

29 June 2009

Barcelona inspira

Soy un observador. Me dedico a eso. Por extraño que parezca, no tengo ningún otro trabajo. Además, observando tanto al mundo y a la sociedad, a uno se le van las ganas de inmiscuirse en ella.

Sin duda los mejores lugares para encontrar lo más variado de este mundo son los centros de las grandes ciudades, pero éstos suelen ser también un sufrimiento.

Pongamos por ejemplo un café abarrotado. En la mesa vecina, un hombre explica a voz en grito los logros que ha obtenido como abogado, y mira de reojo la reacción de los desconocidos que le rodean. Al otro lado una mujer observa descaradamente todo lo que hago, como si yo fuera un ser extraño que de repente ha interrumpido la normalidad de la cafetería. Me entran ganas de preguntarle que por qué le merezco tanta atención. Pero me distrae la entrada de dos jóvenes chicas, que creen tener una alfombra roja bajo sus pies, y miran a todo el mundo pensando que atraen sobre sí todas esas miradas, cuando en realidad, como no paran de observar a su alrededor, provocan que todo el mundo las mire para ver qué ocurre. Pero ambas quedan satisfechas con el resultado de sus expectativas y se sientan hablando fuertemente sobre su última adquisición de un costoso artículo.

Me dirijo a pagar y el camarero me anuncia el precio con mirada asesina. Deja el cambio en la mesa con un gesto brusco, lo que me convence de no dejarle propina. Y salgo a la ruidosa calle, abarrotada de vehículos y transeúntes. Cientos de personas llevan bolsas en las manos, llenas de cosas probablemente innecesarias. Por mi lado pasa un extraño personaje con tantos complementos, colores y maquillaje que me pregunto si sale del teatro que hay un poco más abajo. Detrás suyo viene una mujer vestida elegantemente y lleva a dos niños mimados de la mano. Querían chocolate de la panadería y no lo han conseguido. Por eso se paran a discutir en medio de la calle, frenando el paso a los que queremos continuar andando. Pero a la mujer parece importarle poco, así que se entretiene hablando con sus cachorros y yo paso como una exhalación por su lado. Me mira mal y me insulta. Yo elimino toda expresión de mi rostro, pero cuando ya me he alejado me río de su reacción.

Hay unos grandes almacenes en los alrededores, y entro en ellos. Estoy terminantemente en contra del consumismo, y qué mejor sitio para observar uno de los mayores problemas de la sociedad.

Los niños lloriquean porque no han conseguido el juego que tanto deseaban, o el libro lleno de ilustraciones a todo color y de precio exorbitante. Siempre pienso lo mismo: esas criaturas inocentes deberían encontrarse fuera de la influencia del consumismo, ya que cuando están bajo ella son capaces de, a una edad tan tierna, basar su felicidad en el poseer lo que desean. Quizá deberíamos aprovechar esa inocencia para conseguir que disfrutaran de una felicidad ingenua y simple, una que sólo viene con la infancia y que hay que aprovechar un poco más. Y qué tal si de paso los educamos y les enseñamos unos cuantos valores. Quizá el padre debió comprar el libro con ilustraciones y apagar la televisión unos días.

Paso por la zona de ropa para mujeres. Una joven anuncia que está buscando unos zapatos verdes porque no tiene ningunos que le combinen con su nueva blusa. Sólo tiene unos azules, tres pares negros, dos blancos… por la manera de hablar que tiene deduzco que aunque su armario está tan lleno, su biblioteca está muy vacía.

Una adolescente recrimina a su madre el no haberle comprado los pantalones de marca que costaban una cantidad exagerada. La mujer decide ignorarla, creyendo acaso que eso será más cómodo para ella pero sin duda pasando por alto que no contribuye a su educación. Así que la mujer se distrae contemplando un pañuelo mientras la adolescente se queja en voz alta y llama la atención de los que pasan por su lado.

Veo dos jóvenes al fondo del pasillo que me recuerdan a las de la cafetería, sólo que tienen más educación al hablar. Sin embargo me pregunto qué diferencia hay entre la ropa que llevan y un camisón. Llevan unos tacones tan altos que inevitablemente sus caderas bailan de un lado a otro de una manera provocativa, y mientras los espectadores masculinos abren los ojos y el público femenino frunce el ceño, ellas suben la barbilla y exageran el contoneo de sus caderas. Por un momento deben haberse creído las princesas de la ciudad.

En la zona textil masculina me encuentro a un hombre mayor. Se queja de los precios que marcan las etiquetas y le dice a su mujer que ya no se puede ir a comprar. Lo dice en voz alta y en tono seco para que a las dependientas de los alrededores les quede claro. Me imagino que a aquel hombre le encantaría empezar una acalorada discusión con cualquier trabajador de la planta, pero antes de verlo me voy del lugar.

Oigo muchos comentarios como: “tengo que comprarme uno de esos que anuncian ahora, todo el mundo los tiene”, “¡no puedo pasar sin estos pendientes, son indispensables!”, “…y él se lo compró, el otro día vi que lo llevaba. No voy a ser yo menos”, “En la tele dicen que si usas esto, tu piel estará joven siempre. El precio es muy elevado, pero en la tele también dicen que…”, “este bolso de piel tan pequeño cuesta la mitad de lo que pagué por mi coche, pero es la última moda y hay que llevarlo si quieres ir al día”.

Podría escribir muchas más cosas: cómo la gente se cree unos anuncios cada vez peor desarrollados, cómo cobren lo que cobren, dilapidan su dinero en cosas que solamente los medios de comunicación y la publicidad dicen que son indispensables, pero en realidad si no fuera por eso nadie llegaría a la conclusión de que son necesarias. O al menos yo no creo que si estuviéramos fuera del alcance de toda esta comedura de coco que ha creado la sociedad, se nos ocurriría que necesitamos 20 pares de zapatos, un aparato tecnológico que cuesta lo que pagamos de hipoteca, o simplemente ropa interior que cuesta medio sueldo y que no muchas personas van a ver… o deberían ver.

Apartando las tiendas a un lado, ¿qué ocurre fuera?.

Paseo por una amplia avenida, y veo cómo un niño pega a su madre. Ella le ignora y sigue caminando. Murmuro algo acerca de la educación y la mujer me echa una mirada altiva y orgullosa.

Unos adolescentes cuentan cómo el otro día hicieron llorar a su maestro. Se sienten muy orgullosos de haberlo hecho, y al parecer lo que menos les importa es a dónde llegará su educación. Estudiar es aburrido y es difícil, dicen. Y yo pienso “quizá si probaran de hacerlo durante más de media hora, descubrirían que se hace más fácil…”

Más lejos una pareja que sólo acaba de llegar a la adolescencia pero parece no saberlo: están muy ocupados haciéndose una exploración anatómica. Hay gente que los mira mal y me alegro de que todavía estas cosas puedan molestar a la gente que cada vez acepta más cosas como naturales.

Al final decido salir de esa jungla salvaje y cojo un transporte público. Busco una silla que esté más o menos limpia y con el suelo a su alrededor libre de papeles y restos de comida. Y allí me dedico a observar por última vez en el día.

Cerca de mí hay una chica joven, vestida con ropa de hace ya unas temporadas. Está cantando tranquilamente y la gente la mira como si estuviera loca. Pero yo me paro a escucharla y me doy cuenta de que tararea una conocida melodía de un compositor clásico. Veo también que al lado lleva un instrumento. Al percatarse de que la observo, se gira y me sonríe. Me siento agradecido de su reacción y me pongo a hablar con ella. Ella no es una observadora como yo, es una persona que vive ajena a toda la sociedad y que simplemente ignora todo lo que yo miro y critico. Pero su conversación es interesante y disfruto de ella durante el trayecto que queda hasta mi barrio.

Al menos, al final del día me he topado con un superviviente del siglo XX.

Raxi GP

2 July 2008

24 May 2008

Sobre la relación lengua/realidad

“La realidad se corresponde con el lenguaje o es el lenguaje el que designa o “etiqueta” la realidad?”

Ésta es una de las cuestiones en que más he estado pensando últimamente (además del examen de castellano, claro está).

La correspondencia entre lenguaje y realidad, ¿es exacta, estrecha, relativa...? O, en otras palabras, ¿se limita la realidad si se limita el lenguaje?

Para tratar de responder a esta cuestión (cosa que apenas he conseguido) he pensado en una serie de casos muy distintos pero que se pueden relacionar de alguna manera con esta pregunta.

Para empezar, el caso de Mil novecientos ochenta y cuatro, muy bien explicado tanto en la novela en sí como en el apéndice correspondiente. (El libro entero es altamente recomendable y da para unas horas de reflexión.) La verdad es que la manera de presentar los argumentos y las consecuencias resulta muy convincente y no deja de aportar muchos interrogantes. Al fin y al cabo, se está controlando y limitando de una manera efectiva la realidad de la población con su principal herramienta para designarla y conocerla, lo que es bastante interesante (aunque paradójico y desagradable).

Por otro lado, todos (o casi) nos hemos enamorado alguna vez, se nos ha muerto algún ser querido, hemos oído las primeras palabras de un bebé... ¿Dónde está el lenguaje en estas situaciones? Parece que se esconde, es insuficiente e incluso estorba. Para empezar, ni se encuentran las palabras adecuadas en la mayoría de los casos, ¡y no hay duda que estos sentimientos son auténticos y reales! “Porque las palabras, como la Naturaleza, medio muestran y medio esconden el alma que tienen dentro” (Tennyson). (Otro punto interesante y decisivo para el tratamiento de este tema es qué se considera “realidad”.)

También los que dominan y tienen interiorizada más de una lengua se dan a menudo de bruces contra alguna pared lingüística al no poder expresar en un idioma algo que podrían decir en otro. (Todo este asunto tiene algo de kantiano, ya que al igual que en el ejemplo de la paloma, la lengua posibilita al mismo tiempo que limita la expresión de la realidad.) Hay quien dice pestes del spanglish, pero también más de un ortodoxo se llevaría las manos a la cabeza al oír conversar en libertad personas que comparten más de un código lingüístico.

Además, ¿se puede decir que no había pensamiento para Helen Keller, la famosa norteamericana ciega y sorda de nacimiento? Esta señora aprendió a hablar y estudió una carrera cuando pudo comunicarse, pero pasó unos cuantos años sin lenguaje, teóricamente, y apenas se puede decir que durante este periodo no existía para ella realidad.

Mi intento de conclusión, pues: hay una estrecha relación de interdependencia mutua entre realidad y lenguaje, pero hay realidades que escapan al poder del lenguaje.

20 May 2008

El tesoro perdido

“El límite de mi lenguaje es el límite de mi mundo.”

Wittgenstein no se refería a los límites geográficos inherentes a las distintas lenguas; si no me equivoco, sostenía que de algún modo lo que tiene nombre existe y lo que no, no. Aunque esto se podría rebatir, muestra una relación entre lenguaje y realidad que es difícilmente discutible.

Evidentemente, no dejará de haber perros y gatos si estos términos desaparecen; son otros tipos de palabras los que están en peligro.

Un caso interesante es el de la (in)civilización orwelliana de Mil novecientos ochenta y cuatro, en la que se observa la creación de la neolengua. Este idioma está dotado de tres vocabularios: el A, el B y el C. El A está compuesto por las palabras ordinarias de uso cotidiano, que no presentan ningún problema: correr, sol, harina, andar... Al C pertenecen los tecnicismos. Y el B, el más interesante, es para todas las palabras “peligrosas”, política o ideológicamente, que hay que vigilar para hacer más efectivo el estrecho control sobre la población: igualdad, libertad, ciencia, honor, religión... Mediante un cuidado proceso de selección y elaboración, al final resulta imposible expresar e incluso pensar una opinión propia individual y contraria al Partido, y mucho menos defenderla. De esta manera se cambia la conciencia popular, el pensamiento, el pasado y, consecuentemente, la realidad (al nivel en que ésta se corresponde con el lenguaje).

Hoy día esta limitación no es tan exagerada, ni de lejos, ni tampoco consciente (¡espero!): Mil novecientos ochenta y cuatro sigue siendo una utopía, o una distopía. Pero se puede observar, incluso en el lenguaje, un comportamiento análogo al de todos los procesos del universo: una tendencia a la simplicidad y al desorden, huyendo de la complejidad (y en el caso de la lengua, de la riqueza). Es de suponer que la inefable pereza del ser humano tiene algo que ver en el asunto (entre otras cosas, probablemente).

Sea como fuere, se está empobreciendo el idioma. Es cierto que se forman nuevas voces, que entran en el diccionario de la RAE y tantos otros a montones y que son altamente dispensables, como guay, bluyín... pero las palabras y las lenguas no son como la energía, se crean y se destruyen, no sólo se transforman. Y a quién le importa poder decir ir del palo, jevi o friki cuando la juventud de hoy día no sabe lo que significan las palabras taxativo, sublime o necedad, por no hablar de bellas especies en vías de extinción como óbice, adlátere u oneroso, para las cuales no hay sustituto válido y equivalente.

Lo triste: pocos simpatizarán al leer este escrito; estas cosas no preocupan a nadie. Como anécdota, un día un niño de once años entró en una biblioteca, un lugar de cultura, supuestamente, y se disculpó de la siguiente manera: “Siento traer con retraso los libros, pero no he podido hacerlo antes porque mi madre se había fracturado el pie”. Y la señora bibliotecaria le soltó la típica sonrisita tonta y condescendiente. Qué tiene que decir el crío, ¿que su vieja se había roto la pata? O tempora, o mores!

Todo esto desembocará, o, mejor dicho, está desembocando ya en una pérdida de riqueza considerable que no dejará de tener sus consecuencias. En Mil novecientos ochenta y cuatro hay multitud de cosas necesarias que no tienen nombre y mucho pensamiento imposibilitado; aquí tenemos una infinidad de matices ignorados por la mayoría, lo que es una pena (es como ser daltónico lingüístico), libros que hay que leer simplificados o que ya no se leen directamente y un cofre del tesoro que se va llenando de más y más palabras olvidadas que arrastran consigo matices que el ciudadano de a pie ya no podrá apreciar jamás. Y esto, chavales, no mola.

¿La realidad se corresponde con el lenguaje o es el lenguaje el que designa o "etiqueta" la realidad?

16 May 2008

El paper de la ciència en la societat actual

L'ésser humà cerca respostes. No s'acontenta amb no saber. Per desgràcia, però (o per sort), hi ha una munió de preguntes que som incapaços de contestar des de sempre, i és absolutament innegable que, tard o d'hora, la ment inquisidora de la persona reflexiva haurà de dur a terme un acte de fe. Qualsevol acte de fe. (Sobre la premissa que hi ha innombrables ignorabimus, és evident que, mal que pesi, fins i tot les postures atees i agnòstiques són tan "acte de fe" com les altres, amb la sola diferència que aquestes són considerades universalment vàlides i "les altres" no.)

I aquí és on entra la ciència en aquests temps que corren. Estan de moda la racionalitat, les demostracions, el materialisme, tot allò palpable i comprensible per la ment humana. I en aquest conjunt, la paraula "fe" no hi té cabuda de cap manera. Així, responent a les necessitats actuals de la vida moderna, apareix la ciència com a salvadora de la humanitat, proporcionant respostes sobre allò que no coneixerem mai pels nostres mitjans.

No negaré, ni molt menys, la utilitat i el valor de la ciència, base del progrés tecnològic i científic de la humanitat. Però el que no pot ser és que es traslladin qüestions pertanyents més aviat a les disciplines de la filosofia i la teologia a l'àmbit científic, en què persones amb molta fe resolen els interrogants i les angoixes de la majoria amb cabassades d'ad verecundiam rotunds, sentenciosos i de poc valor real.

6 May 2008

Is thought limited when language is limited?/Es limita el pensament si es limita el llenguatge?

Ideas to consider:

The limits of my language are the limits of my world (Wittgenstein);

Newspeak (Nineteen Eighty-Four);

Helen Keller...

Idees per tenir en compte:

Els límits del meu llenguatge són els límits del meu món (Wittgenstein);

La neollengua (Mil nou-cents vuitanta-quatre);

Helen Keller....

1 May 2008

Is ignorance bliss? La ignorància és felicitat?

I am glad that the great crowds who vote unanimously think it isn't. Nevertheless, I am curious to know why, so if you feel like it, you can (should! MUST!) post your reasons here. There is no point in writing a question of the month if we're not going to fight over it.

M'alegra saber que les multituds que han votat opinen que no ho és. Això no obstant, voldria saber per què, així que si en teniu ganes podeu (hauríeu de! HEU DE!) penjar les vostres raons aquí. No té sentit escriure una pregunta del mes si no ens hi anem a barallar.

25 April 2008

We go thataway!

Yes. 'Tis rather wise to go thataway, this time. Another way would be quite dangerous.

Yes, right. OBVIOUS! Obvious? How do we know where to go? There's a road on the floor. We have to follow that road, otherwise there's no telling what might happen. We'd get an angry farmer's pitchfork in our behinds, for a start. How do we know there's a road on the floor? We can see it. We can also see water on the road on the floor, but we know there is no water. Then? What now? How do we know there is no water, but then we're sure there is such thing as a road on the floor? Ahh... If there is no road, as we can be led to think, then there is no sense in driving at all, who cares about pitchforks. Those don't exist either, in all probability.

In which case there is no sense in doing anything at all, in thinking or in existing. Yet there is generally an abnormal tendency to avoid suicide. Maybe there's a reason for that, come to think of it.

He knows which way to go. He trusts there is a road on the floor, that he exists and that he is driving a car. Yet, if faced with a bunch of bad-tempered sceptics, I'm not sure he could prove this to them, if they persist in wanting to think the opposite. He just knows, because if he was consistent and thought there is no reality maybe he wouldn't bother to carry on living.

All this comes to prove the difficulty in living a meaningful life when not wanting to. The need for an outside reference becomes more and more obvious as we give deeper thought to really important matters, and what astonishes me continually is that people live content giving their backs to this stark reality. I think some are in need of a great big emotional pitchfork prod in their intellect.

27 March 2008

Funghi Revolution: A Mushroom Story with a Moral

As the little white mushroom said goodbye to his big white mushroom mother and stepped outside his front door, he got ready to face another exhausting day at school.

He hopped along the lane until he got there, and stayed outside chatting with his little white mushroom friends. Then the bell rang and the little white mushrooms jumped into the biggest toadstool in the area, which was the main classroom Big White Mushroom's School for Little White Mushrooms.

As the hours went on, the big white mushroom carried on too, and the little white mushroom felt a strange trembling of his little white mushroom body, and a peculiar churning in this little white mushroom blood. He felt it was unfair. He thought he was a good little mushroom and that he didn't deserve that. He knew that the little white mushroom generation shouldn't be treated like that by certain individuals of the big white mushroom generation. As the little white mushroom meditated on this, he felt a rising wrath fill his little white mushroom veins, and he got a feeling of indomitable power. He felt an unquenchable thirst for justice, and he thought that he, the little white mushroom, could alone change the world, like he wanted to. Then he exploded.

He got up fiercely, banged the table noisily and shouted with all the might of his little white mushroom lungs: "Comrades!" The big white mushroom stopped in the middle of his sentence and stared stupidly at him. A heavy silence fell on the class. All the little white mushrooms looked at him, expectantly.

"Comrades!", repeated the little white mushroom, more sure of himself and louder still. "No more brainwashing for the little white mushrooms! Away with the big white mushroom and his abuse!" The little white mushroom got more and more excited and fearless as all the little white mushrooms began to take his side. "Down with this educational system! Freedom of thought for the little white mushrooms! No more wasted time! Away with the usurper! Away with the big white mushroom and his harmful teachings! Freedom! Freedom for the white mushrooms!"

16 January 2008

Consolez-vous

Consolez-vous: ce n'est pas de vous que vous devez l'attendre, mais au contraire, en n'attendant rien de vous, que vous devez l'attendre.

Consoleu-vos: no és de vosaltres de qui ho heu d'esperar; però al contrari, no esperant res de vosaltres, ho heu d'esperar.

Comfort yourselves. It is not from yourselves that you should expect it; but, on the contrary, it is in expecting nothing from yourselves that you must hope for it.

Blaise Pascal, 517

27 July 2007

Sobre la universalitat de les opinions

Quan ens mirem aquesta qüestió, la pretesa opinió universal és l'opinió de dues o tres persones. I hauríem de convèncer-nos d'això si veiem la manera en que realment sorgeix aquesta opinió universal.

Veuríem que, en primer lloc, són dues o tres les persones que al principi van acceptar aquesta opinió, o que la van exposar i defensar; i va haver-hi gent tan bona com per pensar que ho havien realment comprovat. Després, unes altres persones, persuadides d'antuvi que els primers tenien la necessària capacitat, van acceptar l'opinió. Aquests, per la seva banda, van rebre la confiança de molts d'altres, la ganduleria dels quals els va suggerir que el millor seria creureu-s'ho d'una vegada, en lloc de prendre's la feinada de comprovar-ho per ells mateixos. I així és com va créixer dia rera dia el nombre d'aquests crèduls i ganduls partidaris, perquè tan aviat aquesta opinió va arribar a tenir un cert recolzament que els seus partidaris addicionals ho van atribuir al fet que aquesta opinió sols hagués pogut guanyar-ne tants degut a que els seus arguments eren tan convincents. La resta de la gent es va veure forçada a acceptar el que estava acceptat universalment, per a no ésser considerats com persones rebels que es resisteixen a les opinions acceptades per tot el món.

Arthur Schopenhauer

6 July 2007

Deures per vosaltres! xD

Apa, a fer feina:

Comentari sobre la frase: "Els límits de la meva llengua són els límits del meu món." (Wittgenstein)

Essay on the sentence: "The limits of my language are the limits of my world." (Wittgenstein)

A veure si té èxit…


(Podeu deixar-ho als comentaris, o si voleu m'envieu un email i ho publico, en el vostre nom, clar!)

(You can leave it in the comments, or if you like you can send me an email and I'll publish it, under your name, of course!)

11 June 2007

Breu text en contra d'un aforisme de Joan Fuster

“És perillós de guanyar-se l’enemistat d’un estúpid, perquè els estúpids solen ser més nocius que no pas els malvats. Però de més a més resulta moralment molt incòmode: amb un estúpid per enemic, sempre tenim la sensació d’estar fent el ridícul.” Joan Fuster

Per començar, dividiré aquesta cita en dues parts: la primera fins al punt i la segona a partir del punt, per parlar-ne separadament. I per continuar, manifestaré el meu desacord amb les dues parts.

Hi ha més d’una manera de ser estúpid: hi ha el que coneixem com “curt de gambals”, el que diem “que no arriba a més i d’on no n’hi ha no en pot rajar” –que solen ser, a més, uns trossos de pa–, d’acord. Ximples, però sense poder fer-hi res. Però també hi ha qui és estúpid intencionadament, perquè no vol fer-hi res, ignorant, neci, estult, en el pitjor sentit; una manera de ser, una actitud, i no una escassa dotació de quocient intel·lectual. Això sí que és més perillós.

No sé amb quin sentit ha fet servir la paraula Joan Fuster, però no m’agrada que estableixi una distinció tan marcada entre “malvat” i “estúpid” perquè, mirat de ben a prop, les dues coses són ben assemblades, i de fet vénen del mateix lloc. Molts són estúpids perquè són malvats i molts són malvats perquè són estúpids. Algú pot pensar: “Bé, però es pot ser malvat i intel·ligent, i sempre es pot raonar amb algú intel·ligent”… i jo puc contestar que si algú està tan disposat a fer el mal com ho estan els malvats, ja s’hi pot raonar, ja, que no portarà cap a res. I a una persona amb qui no val la pena raonar jo li dic estúpida, i passa quatre quarts del mateix al revés. Així, crec que, mal per mal, tant fa guanyar-se l’enemistat d’un estúpid com la d’un malvat; l’efecte és el mateix. Encara diré més: a nivell personal, crec que l’excel·lent mètode de “patada al cul i me n’oblido”, amb tots els perdons, seria més senzill encara amb els estúpids, si hi hagués molta diferència, que amb els malvats, raó de més per estar en contra del que diu Fuster.

Quant a la segona part, potser el senyor Fuster se sent ridícul quan és mal vist per algú a qui ell té en poca consideració. Jo, personalment, encara que reconec que sí que hi ha qui cerca l’aprovació dels enzes, em preocupo pel que pensa de mi la gent intel·ligent, i m’importa poc el que se li pugui passar pel cap a un estúpid. És més, prefereixo, en molts casos, i mantenint cordialitat on és possible (i deixant de mantenir-ne on no ho és, cap problema), tenir els estúpids en contra meva. Em preocuparia si a segons qui li semblés bé la meva manera d’actuar: significaria que alguna cosa estic fent malament.

En conclusió, em sembla poc encertat aquest aforisme. Sona molt bonic, i fins i tot podria fer semblar intel·ligent a qualsevol que l’amollés a algú que va mirant els núvols en un dia que fa sol i que no n’hi ha, però a mi l’experiència em demostra que les coses van d’una altra manera.

4 June 2007

Forma vs. contingut

Veux-tu sentir passer, de mon pourpoint de buffle
Dans ton pourpoint brodé, l’âme que je t’insuffle!…

Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac

No fa gaire temps, estava parlant amb un professor meu i m’estava queixant de la falta de contingut d’un escrit determinat, ara no recordo quin. Recalcava la manca de sentit i l’absurditat de perdre temps llegint una cosa, per maca que fos, que estés buida de profunditat i substància. El professor, cosa estranya en ell, no va trigar a dur-me la contrària, afirmant que, precisament, una de les coses més interessants del nostre llenguatge és la possibilitat de no dir res però malgrat això de manera bonica. Va dir que per a ell, un poema romàntic sobre rentar-se les dents –ben escrit, això sí–, podria tenir el mateix valor que un escrit filosòfic sobre metafísica. Això va donar lloc a una discussió ben apassionada, evidentment, però no és això sinó les reflexions que van venir després el que m’interessa més ara mateix.

Qui dels dos té raó?, en altres paraules, què importa més, la forma o el contingut? Si ens hem de refiar del que he dit més amunt, la resposta seria “El contingut!”, sense embuts. Però no, tampoc és això. Efectivament, el contingut és l’essència de tot escrit, gairebé diria la seva raó de ser, en la majoria dels casos. No obstant, m’agradaria ressaltar un parell de punts.

En primer lloc, els escrits, amb una sola excepció, els fem nosaltres, la raça humana. I nosaltres, la raça humana, com a tal, som exactament iguals ara que fa dos-cents anys, o dos mil; col·lectivament, tenim les mateixes alegries, les mateixes pors, ens assalten els mateixos dubtes i les mateixes tristeses, ens fem les mateixes preguntes. Per tant, les nostres produccions no poden pas diferir gaire, en el fons.

I, relacionat amb això, hi ha la postura que defensen, com a mínim, Steiner, Pascal i Pope; és a dir, que guanya importància la forma enfront del contingut. Steiner compara les paraules a les peces de Lego que, unides d’una manera o altra, donen lloc a tots els pensaments possibles, que segons ell i Pascal ja han estat formulats i l’únic que canvia és la disposició dels components. Això presenta un gran paral·lelisme amb el que és conegut com la metàfora de Kant, en la qual es dóna caràcter potenciador a una limitació o viceversa. En el cas del colom, seria l’aire; en el cas del pensament són les paraules.

M’estic allunyant del que volia dir; el fet que el pensament estigui subjugat a la capacitat de la paraula són figues d’un altre paner, crec, així que torno al paràgraf en què aparentment igualo tothom per matisar-lo una mica. No em contradiré, però sí que vull afegir que, malgrat això, cada persona és diferent de totes les altres, tot un món en si mateixa, i quan això es reflexa en el que escriu, quan un text conté un trosset de l’ànima del seu autor, llavors aquest esdevé únic i especial i també diferent de tots els altres.

És en aquest sentit, doncs, que voldria igualar la forma a un tipus de contingut, ja que és en la forma on es pot diferenciar un text d’un altre que digui el mateix… I no obstant no acaba dient exactament el mateix! I és gràcies a la forma. No sé si m’explico bé, probablement no, però tinc la sensació que potser la forma és, a vegades, una espècie de contingut, tan valuós com el contingut en si. Conseqüentment, acabaré dient que segueixo valorant més el contingut… però amb els embuts anteriorment descrits.

Very Brief Comment On Nineteen Eighty-Four

Nineteen Eighty-Four is one of the saddest, most tragic books I have ever read.

I admit it wouldn’t be unexpected for someone to think “How can a book that describes a totalitarian regime be more tragic than one about the Holocaust or any other misfortune like it, for instance?” (Human nature and existene do not seem to lack happenings of this kind, somehow.) There is a big difference between the society Orwell invents –I will come to this later– and the similar dictatorships that have chastised different peoples in different periods of History: in all places and at all times, people have been allowed to remain exactly this, people, whereas Ingsoc completely and explicitly denies its citizens this right (and duty).

Why? To obtain power, and power as an end, not a means. With the elimination of words in the language –Newspeak– it reduces the possibility of thought (as far as it depends on language, of course); it utterly forbids all kind of privacy and also of individuality; it takes possession of records and also of people’s memory, thus controlling the past, which ends up in controlling the present and the future; in short, it establishes itself as the master of all minds to attain it. Ingsoc reduces the members of the Party, the people it deems worthy, somehow (in opposition to the proles), and all their feelings, emotions, intelligence, memories, to walking automats that do not even think anymore, that do not seem to have the self-consciousness, discernment, freedom, soul, even, that make a human being different to a crocodile or a dandelion, for the sake of absolute power.

Having said that, it is very interesting to see that Winston, if not Julia too, realises the fullness of this question, especially when he remarks that while the proles are human beings, they –Winston and Julia, and I suppose this is extendable to all Party members– are not. The importance of feelings, of nature (human nature, especially), of loyalty from one being to another, of love, of individual relationships, is stressed, and both Winston and Julia think this is a part “they” –The Thought Police, the Party, the authorities– will never be able to take from one.

However, the saddest thing of the book is that they do appear to be able to do that. The last sentence of the book, “He loved Big Brother”, seems to me as of utter defeat and abjection; it was a great disappointment. Admitting “victory over himself” is the same as admitting that an individual can be wiped out totally; that a soul can be eliminated; that fullness can be replaced by emptiness.

I was talking recently to a friend of mine, who has not read the book yet. He asked me if it was fiction. I was very happy and relieved to be able to say yes, it is fiction, something like that has not happened, is not happening, will not happen; in the worst trials, prosecutions and abuses the self has not been consciously and purposefully obliterated like in Ingsoc –even O’Brien explains clearly the difference between both the Mediaeval Inquisitors and the twentieth century totalitarians and what he himself supports and works for–. Nor can it ever be; unlike Winston, I believe in a God who will never let human wickedness reach this point. Not yet, anyway.

8 May 2007

La memòria

La memòria ha estat definida per molts com una de les facultats més especials que tenim. Totes són necessàries i importants; no obstant, la memòria, per ser absolutament fonamental i molt capritxosa, destaca.

Per començar, la memòria és un factor clau en la supervivència. Les nostres experiències, tot el que vivim i sentim, són emmagatzemades per fer-nos servei en el futur: evitar perills, optimitzar esforços, etc. Tot el que recordem és orientat cap a aquesta finalitat: podem recordar que ens va agradar el menjar d’un cert restaurant sense tenir present què teníem al plat, per exemple, o sabem que quan es comença a fer fosc cal anar a dormir perquè s’ha de reposar per al dia següent, que gràcies al que recordem sabem que despuntarà al cap d’unes hores. Per tant, qui no té aquesta capacitat està desprotegit, perdut i desorientat, perquè és sempre com si hagués nascut cinc minuts abans: tot li ve de nou. En aquest cas, la memòria són les totxanes amb les quals construïm la nostra existència; és cert que els maons s’uneixen i es subjecten amb morter, que és el raonament i la intel·ligència, però segueixen sent l’element estructural sobre el qual tot descansa.

A un nivell una mica més enllà de la simple supervivència, veiem la memòria com quelcom que ens dóna una situació i una posició en el temps i una identitat. La nostra vida està composta pel passat i el futur, i el passat és el més important: el present és massa fugaç i abans que ens n’adonem ja és passat, i el futur és present de seguida. Sigui com sigui, està clar que sense passat no hi ha futur; és a dir, sense un cert bagatge de coneixements i experiències és impossible predir o imaginar què succeirà, tenir esperances, somnis… Una persona sense passat no pot saber què fa ni per què, la seva vida es regeix pels instints i per les instruccions i influències de les persones que té a la vora. És un ésser sense continuïtat en el temps, quasi “instantani”; primer perquè no és conscient del temps, i segon perquè tampoc ho és de res del que hi té lloc. La nostra vida s’assembla a una espelma que s’encén i crema un cert temps; en canvi, la vida de les persones que no recorden ve a ser com una guspira.

Ara bé, això, si és inconscient, no deu presentar gaires problemes per a l’individu, fins i tot pot adquirir un aspecte graciós:
–Escolta, m’han dit que havies perdut la memòria…
–Ah, sí? No me’n recordava!
Pot ser com la bogeria o altres trastorns mentals en els quals no s’és conscient de cap falta o diferència i, per tant, no se’n pateix directament. Però si una persona sap bé que no recorda, que mai més tornarà a veure una determinada posta de sol especialment bonica, que mai reviurà moments dels que nosaltres anomenem “inoblidables”, que en el mateix minut que perdi de vista una persona la perdrà del tot; si se sent completament desorientada i creu que la seva existència no té cap sentit, aleshores la cosa deixa de ser còmica per esdevenir tràgica.

No obstant la diferència entre els que recorden i els que no recorden és clara, fins i tot els que recorden no ho recorden tot; és per això que parlem de “memòria selectiva”, que és, de fet, un gran avantatge. El cervell humà té uns mecanismes (més o menys actius segons la persona i les circumstàncies) que funcionen per esborrar o pal·liar els nostres records més desagradables, la qual cosa ens permet viure més feliços i tranquils que no pas si ho recordéssim tot. A més, tenim també la capacitat de destriar la informació i retenir, de tot el que assimilem, el que més ens convé o serveix a nosaltres. Per posar un parell d’exemples, no és poc corrent un oblit genuí quan se’ns demana rentar els plats o fer una tasca semblant ni, dos anys després d’haver après una lliçó d’història, recordar qui va enverinar qui i quines conseqüències va tenir aquest fet sense saber en quina data va ocórrer.

Com a conclusió, doncs, podem afirmar que sense memòria estaríem totalment desarmats enfront la vida, però que l’oblit, en petites dosis i als llocs adequats, també és molt important.

“If any one faculty of our nature may be called more wonderful than the rest, I do think it is memory. There seems something more speakingly incomprehensible in the powers, the failures, the inequalities of memory, than in any other of our intelligences. The memory is sometimes so retentive, so serviceable, so obedient; at others, so bewildered and so weak; and at others again, so tyrannic, so beyond control! We are, to be sure, a miracle every way; but our powers of recollecting and of forgetting do seem peculiarly past finding out.”
Mansfield Park, Jane Austen